La era de la Inteligencia Artificial y el miedo al desplazamiento.

A lo largo de la historia, ha habido innovaciones tecnológicas que han transformado la forma como los seres humanos nos relacionamos entre nosotros y con el mundo que habitamos. Se trata de los grandes -y a veces pequeños- desarrollos científicos y técnicos que vinieron a transformar nuestros procesos de trabajo, la forma como producimos nuestros conocimientos, nuestros hábitos de entretenimiento y hasta la manera en que nos comunicamos con quienes convivimos diariamente.

Así, podemos hablar de inventos o avances tecnológicos que definieron los diferentes momentos del desarrollo de la civilización:

  • La era de los descubrimientos que tuvo lugar gracias al desarrollo de las embarcaciones capaces de atravesar el Atlántico.
  • La era de las luces, impulsada por un sencillo pero revolucionario invento de divulgación del conocimiento: la imprenta.
  • La era de la máquina de vapor o de la industrialización que tuvo como símbolo de progreso tecnológico a la locomotora.
  • La era de las telecomunicaciones, impulsada por el desarrollo de la tecnología espacial y la colocación de los primeros satélites artificiales.
  • La era de la internet o era digital, que teniendo como base la digitalización de la información modificó nuestros hábitos cotidianos: el consumo de entretenimiento, el acceso a la educación, la adquisición de productos y servicios, la gestión de la documentación gubernamental, etc.

La era de la Inteligencia Artificial

Hoy asistimos al despertar de una nueva era tecnológica: la era de la Inteligencia Artificial, cuyos desarrollos impactan con cada vez mayor rapidez y profundidad en todos los ámbitos relevantes de nuestra vida: aplicaciones inteligentes nos brindan información para realizar nuestras tareas escolares o programan nuestra próxima cita médica. Dispositivos inteligentes nos despiertan por las mañanas, hacen el aseo del hogar o nos asisten en tareas administrativas y de entretenimiento. Pero aún más, la gestión de la seguridad pública ha incorporado sistemas autónomos inteligentes de monitoreo del tráfico y de vigilancia permanente para garantizar el bienestar de los ciudadanos. Finalmente, el mundo del trabajo incorpora robots alimentados por Inteligencia Artificial para hacer más seguros, automatizados y eficaces los procesos industriales y de prestación de servicios.

Sin embargo, no todo es optimismo en el umbral de esta nueva era. Una parte importante de la población mira esta incorporación de la nueva tecnología en nuestra vida cotidiana como una “colonización” que opera a una velocidad tal que les resulta incierto saber cuál es el papel que habrán de jugar como individuos concretos en esta nueva era.

¿Por qué sucede esto?

Un doble sentimiento

Cada una de estas nuevas configuraciones de la vida humana mediadas por una tecnología revolucionaria produjeron en quienes las atestiguaron un doble sentimiento:

Por un lado, una sensación de entusiasmo optimista al sentirse parte de una nueva realidad provista de oportunidades para la inserción social y económica, así como para el crecimiento personal. Por otro lado, una sensación de inseguridad frente a los desafíos que esa nueva forma de hacer las cosas representaba para la participación social en ámbitos como la representación política, la actividad económica, y especialmente, el mundo del trabajo.

Esta sensación general de inseguridad se centró en un temor en particular: el miedo al desplazamiento. En cada uno de esos momentos dentro de la relación hombre-tecnología, los individuos se preguntan qué tan facultados se encuentran para poder adaptarse a las nuevas condiciones de inclusión económica y laboral frente a una tecnología cuya adopción parece ineludible.

El miedo al desplazamiento

Más allá de las situaciones particulares que cada época tecnológica supuso, podemos identificar tres causas generales del miedo al desplazamiento:

  • La inseguridad cognitiva: inclinación a pensar que no sólo se carece de los conocimientos necesarios para adaptarse a la nueva tecnología, sino que, dado que ésta se percibe como algo muy complejo, se asume que esos conocimientos no se llegarán a adquirir o a comprender.
  • La concepción estática del oficio o la profesión: la imposibilidad de pensar que la actividad que se desarrolla podría realizarse de otra forma, incorporando la tecnología o tomándola como nuevo eje rector, llegando con ello a la conclusión prematura de que tal oficio o profesión desaparecerá por “ya no ser necesaria”.
  • La mitificación apocalíptica: es la tendencia, alimentada por los seriales de ciencia ficción de la literatura y el cine, a pensar que la adopción de la tecnología llevará a la humanidad a un destino catastrófico en el que los seres humanos serán controlados, esclavizados o incluso eliminados por las máquinas o quienes las controlan. Películas como Mad Max (1979), Blade Runner (1982) o Terminator (1984), han contribuido especialmente a la mitificación popular de la tecnología como un factor distópico.

IA: más allá de la inseguridades, estatismos y distopías

El miedo al desplazamiento debe ser entendido y contrarrestado con una visión informada acerca de cómo los seres humanos nos hemos adaptado en cada época a las transformaciones tecnológicas. Desde una perspectiva realista, desprovista de inseguridades acerca de nuestra capacidad cognitiva, de concepciones estáticas de nuestro oficio o profesión y de mitificaciones apocalípticas de la tecnología, podremos reconocer y valorar las oportunidades de inserción laboral, de desarrollo profesional e incluso de crecimiento personal que la era de la Inteligencia Artificial trae consigo.

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